FaceBook  Twitter  

Una bella tarde de otoño, el miércoles 12 de octubre, en nuestra Basílica del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles, el Señor nos concedió ocho regalos. Y no unos regalos cualquiera, sino que tienen un nombre y una historia. Seis sacerdotes: Miguel, Boris, Javier, Dimitri, Alejandro y Ángel Tomás. Dos diáconos: Mateo y Jesús.

Estos ocho jóvenes, que recibieron la llamada de Jesús en diversos momentos y circunstancias, dejaron mucho atrás para responder a dicha invitación y seguirle por el camino del sacerdocio. Aquí en el Seminario se han estado preparando durante largo tiempo para vivir con Cristo y como Cristo y ahora son enviados a predicarlo. Un momento importante lo vivimos cuando nuestro rector D. Carlos presentó los candidatos al presbiterado y al diaconado (respectivamente) a nuestro Obispo D. Joaquín. 

En la eucaristía que vivimos esa tarde, el Obispo los consagró para ser ministros de Jesús en medio del mundo. Fue una celebración preciosa, abarrotada de gente que quería acompañarlos y dar gracias a Dios. Entre toda esa gente destacaban las familias de los ordenados. También asistieron multitud de amigos, familias, así como religiosas y  sacerdotes, muchos de los cuales celebraban su aniversario de ordenación.

Mención especial al Coro Diocesano que nos introdujo de lleno con sus cantos en este misterio, (es impresionante como la música apropiada puede ayudarnos a elevar el espíritu). Don Joaquín nos ayudó a todos con sus palabras sobre la amistad entre Cristo y el sacerdote, y los nuevos presbíteros y diáconos nos hicieron ver su alegría y emoción ante el don inmenso que recibían. Hubo muchos momentos especiales, como la imposición de manos, las letanías de los santos, el revestimiento de los nuevos sacerdotes… Cada cual recordará de manera más especial algún instante de ese día.

 Ahora es el momento de agradecer a Dios este don, y pedirle que cuide de estos jóvenes y que envíe muchos y santos obreros a su mies.