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Una actividad a la que consagramos varias horas al día en el seminario es el estudio. Es parte esencial de la formación del sacerdote, todos lo sabemos, pero ¿cuál es su sentido? ¿qué es lo que lo hace tan necesario? Todos tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre ello en la primera Jornada de Estudio del Seminario.

Es sábado 9 de mayo por la mañana, el seminario sube a las furgonetas acompañado por nuestro obispo auxiliar D. José. Próxima parada: Cubas de la Sagra, primitivo lugar del Seminario Diocesano. Allí nos aguardaba un día consagrado a profundizar sobre el sentido del estudio, de la mano de San Juan de Ávila. Empezamos con una introducción de D. José al tema y un tiempo de lectura personal: textos del santo español sobre la formación intelectual de los seminaristas. Tratamos de ver la importancia que San Juan de Ávila da al estudio dentro de la formación sacerdotal y las enseñanzas que debemos tomar de su vida y su doctrina en este aspecto. No faltó tiempo para la reflexión y puesta en común por grupos. La tarde estuvo marcada por la recapitulación de las enseñanzas de San Juan y por la visita al primer edificio del seminario, en los inicios de la diócesis. Todo ello sin descuidar la celebración de la Eucaristía y un tiempo de oración. 

Al final del día, ¿qué decir? Todos pudimos responder a esas preguntas y profundizar en el sentido que le damos a nuestro estudio. Con su ejemplo, el santo patrono de los sacerdotes nos enseñó que la importancia de la formación intelectual está muy unida a la atención pastoral. Esta formación reside en la necesidad de la santidad del sacerdote. A partir de la grandeza de la llamada al sacerdocio, el estudio está orientado a la oración y a la santidad. En el fondo aprendimos a dejar de preguntarnos ¿para qué estudio? y empezar a preguntarnos ¿para quién estudio?