FaceBook  Twitter  

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Salmo 125).

Esta es una cita que no dejaba de repetirme el pasado día 13 de marzo en el que, con motivo de la celebración del Día del Seminario, di testimonio en mi parroquia de origen: Santa María Magdalena de Getafe.

¿Y por qué el Señor ha estado grande con nosotros? Muy sencillo: porque nos ha amado, nos ama y nos amará siempre; y este amor, lejos de ser algo abstracto, nos lo muestra en las pequeñas cosas de cada día. Este es el caso de un chico de diecisiete años, normal y corriente, al que el Señor llama para que sea ni más ni menos que ¡él mismo entregándose a los demás!, es decir, para que sea sacerdote. Esta es mi historia: una historia sencilla que nació cuando el Señor me llamó a ser monaguillo cuando yo tenía unos diez años.

Todos tenemos una vocación, un camino por el que el Señor nos llama a seguirle y en el que seremos plenamente felices. Ahora bien, ¿cómo escuchar su llamada? Dos claves: estar con Jesús, ser su amigo; y preguntarle qué quiere de nosotros, cuál es nuestro camino. Sobre lo primero, estar con él, es algo que hacemos casi sin darnos cuenta. Pensad  en el momento en el que conocisteis a alguna persona y cómo os hicisteis amigos sin buscarlo, poco a poco. En cuanto a lo segundo, a preguntarle, es más complicado, porque hay que estar dispuestos a escuchar su llamada, ¡la que sea! 

¿Y cómo vemos que nos llama? ¡Esto es lo más divertido! Jesús habla de muchas maneras. En mi caso por ejemplo a través del Evangelio, porque no es casualidad que el día en que más inquietud sientes por la vocación leas justo un pasaje que te habla sobre eso. O también a través del testimonio de otros sacerdotes, especialmente de mi director espiritual, ya que ves que hay algo que te atrae de ellos, que tus manos sean las manos de Cristo que perdona en la confesión y se entrega en la Eucaristía; o viendo en en tu corazón una alegría que no eres capaz de explicar, entre otros ejemplos.

Solo queda un paso que dar y depende de ti: responder. No es fácil y requiere ser valiente y confiar en Él, pero recuerda las palabras de San Juan Pablo II: «Si sientes la llamada de Dios que te dice: “¡Sígueme!” no la acalles. Sé generoso, responde como María ofreciendo a Dios el sí gozoso de tu persona y de tu vida…Os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a él, consagrarse al servicio del hombre» (San Juan Pablo II. Vigilia con los jóvenes en Cuatro Vientos, Madrid, 3 de Mayo 2003).

  • Voluntariado en Lourdes
    Los seminaristas que hemos trabajado como voluntarios en el santuario de la Virgen de Lourdes el pasado verano os contamos nuestra experiencia.
  • Testimonio y canción de Adrián Castilla
    Aquí comparto una experiencia de la acción de Dios en mi vida, concretamente en la que ha obrado en mi debilidad. Espero que os ayude.
  • 2000 años de luz
    Uno de los grandes éxitos de "La Otra Mejilla", el grupo musical del Seminario