FaceBook  Twitter  

Mucho, mucho. Estas fueron las últimas palabras de José María, el tito Pepe en mi familia. Palabras que respondían a las preguntas del sacerdote: "¿Sabes que Jesús te quiere? ¿Quieres tú a Jesús?" La respuesta del tito dejó huella no solo en él, sino en mi corazón y en el de mis familiares.

Hace ya casi tres años, le fue diagnosticado un cáncer en el pulmón que poco a poco se fue extendiendo por todo su cuerpo. La noticia fue dolorosa para toda la familia, aunque ninguno imaginamos cuánto lo tuvo que ser para él. Durante estos tres años de enfermedad, un sacerdote le acompañó y escuchó. De algunas de las cosas que le contó tuvimos noticia en su funeral. Pepe le dijo al sacerdote: "desde ahora, que empiezo mi enfermedad, ofrezco todo por mi mujer y mis hijos".

Tras meses de sufrimiento y fuertes dolores a causa de varias operaciones, José María dejó este mundo a sus 58 años y comenzó su andadura en la vida eterna el pasado 25 de enero, sábado, día especialmente consagrado a la Virgen. Estoy seguro de que ella misma eligió este día para bajar del cielo, cogerle de la mano y llevarle ante su Hijo, después de tanta entrega y penitencia generosa. Mientras él daba este paso tan importante en la vida del hombre, los familiares estábamos a su alrededor, rezando por su alma y pidiendo para él valentía y ofrecimiento total.

Pepe nos ha dejado un testimonio realmente espectacular, que no será conocido mundialmente, ni saldrá en telediarios o periódicos, pero que en mi corazón y en mi familia ha dejado huella. Él me ha enseñado lo que es el abandono total en manos de Dios, la aceptación de su voluntad, la entrega y el sacrificio por amor a otros y al Señor. El tito ha tomado y realizado en su vida estas palabras de Jesús: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos (Jn 15,13).

Ahora sé que ha dejado de sufrir los dolores de su enfermedad y confío en que goza del Amor infinito de Dios junto a la Virgen, a quien lleva en su nombre. Espero que interceda por todos nosotros, especialmente por sus hijos y su mujer. Y también sé que junto a su pequeño nieto Rodrigo, cogido en sus brazos, susurra nuestros nombres y nuestras historias al oído de Dios.

  • Voluntariado en Lourdes
    Los seminaristas que hemos trabajado como voluntarios en el santuario de la Virgen de Lourdes el pasado verano os contamos nuestra experiencia.
  • Testimonio y canción de Adrián Castilla
    Aquí comparto una experiencia de la acción de Dios en mi vida, concretamente en la que ha obrado en mi debilidad. Espero que os ayude.
  • 2000 años de luz
    Uno de los grandes éxitos de "La Otra Mejilla", el grupo musical del Seminario