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Ésta es una palabra un tanto singular. Se trata de un saludo entre peregrinos del Camino de Santiago. Sirve para animarse unos a otros en sus jornadas a pie (o en caballo o bicicleta) por los caminos. Viene a significar "Vamos más allá" o "Date prisa, sigue adelante".

Habiendo hecho esta pequeña introducción, quisiera contaros una historia. Todo comenzó un sábado por la mañana que, en principio, parecía que iba a transcurrir con normalidad. Teníamos reunión de Introductorio. Pero Don Carlos nos habló de algo nuevo, un cambio en el proyecto de formación del Seminario: el curso de Humanidades. Era un curso de preparación antes de comenzar los estudios en San Dámaso. Nos habló de cómo iba a desarrollarse, de los objetivos… y de que ¡nosotros íbamos a inaugurarlo! Fue una sorpresa agradable, a todos nos causó muy buena impresión. Unos meses después, esta impresión no ha cambiado. ¡Este curso es un regalo del Señor!

Lo comenzamos de una forma inmejorable: haciendo juntos el Camino de Santiago. El Señor nos acompañó durante 370 kilómetros, en los cuáles vivimos mil aventuras. Aumentó nuestra fraternidad y se afianzó nuestra entrega a Cristo. Después comenzaron las clases, y durante estos cuatro primeros meses hemos aprendido muchas cosas. Estamos estudiando latín, trabajando mucho el Catecismo y poniendo unas buenas bases de filosofía. También tenemos solfeo, cursos sobre diversos temas, visitas a residencias de enfermos y minusválidos psíquicos, convivencias de curso…

Por lo demás, nos hemos adaptado muy bien a la vida del Seminario, una vida alegre, que consiste en  morir al hombre viejo y asemejarse cada vez más a Cristo crucificado. Es un auténtico gozo, incomparable a cualquier otra cosa, levantarse por la mañana e ¡ir a la capilla! ¡El Señor está en mi casa, yo estoy en la casa de Dios! ¡No me lo merezco! Y entregarle mi vida día a día, sabiendo que solamente Él puede levantarme de mis caídas, de mis egoísmos, de mis faltas de fe, de esperanza y de amor… Sé de quién me he fiado.

Los siete hermanos que tengo en mi curso son una maravilla, doy gracias al Señor por cada uno de ellos. Estamos muy agradecidos al Seminario y, sobre todo, al Señor, por este curso de Humanidades. Es una gran oportunidad para formarnos mejor, para crecer en la amistad con Cristo. Los formadores y los demás seminaristas nos empujan también para entregarnos por entero. Al igual que en el Camino de Santiago, nos ayudamos unos a otros... ¡hasta la santidad! ¡Ultreia!